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Tips para mejorarlos habitos alimenticios

¿Pasas hambre todo el día y a la hora de cenar te comes todo lo que encuentras?
Es un error muy común en los deportistas que quieren adelgazar y que “luchan” contra el hambre durante todo el día y se rinden cuando vuelven a casa y abren el frigorífico.
Comer poco todo el día y ponerte “morado” en la cena es algo parecido a llenar el combustible del coche una vez has llegado a tu destino.

Aunque parezca mentira, esta es una actitud muy común entre algunos deportistas. Es frecuente que con el propósito de adelgazar se maten de hambre todo el día, pero cuando llegan a casa cansados y hambrientos después de entrenar no puedan resistir la tentación de darse un atracón.

Está distribución loca de las calorías puede tener un serio reflejo en tu rendimiento deportivo. Si entrenas por la tarde este tipo de alimentación hace que termines de entrenar con las reservas totalmente vacías o incluso que tengas que dejar tu entrenamiento antes de lo previsto. Para los deportistas de mañana, el perjuicio es aún mayor, porque su capacidad de recuperación depende de los alimentos que van a consumir con el desayuno y el almuerzo.

LO QUE TIENES QUE CAMBIAR:

  • Para mantener la energía y los niveles de azúcar en sangre a lo largo del día, haz comidas equilibradas que contengan hidratos, proteínas y grasas, sin dejar pasar más de 3 a 5 horas entre ellas.
  • Tómate dos tentempiés cada día (por ejemplo, un puñado de avellanas o un trozo de queso fresco con una tostada).
  • Planea tus entrenamientos en función de las comidas o las comidas en función de los entrenamientos. Debes llenar los depósitos uno hora o dos antes de entrenar y reponer fuerzas dentro de la hora siguiente a que termines de entrenar.
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    Respetar las cuatro comidas
    ¿Por qué debemos comer cuatro veces al día?

    Desayuno, almuerzo, merienda y cena. Muchas personas creen que para “mantener la línea” o bajar de peso lo mejor es dejar de comer en algunos de los momentos del día o evitar la cena o el desayuno, lo cierto es que, con saltarse alguna de las comidas, no se logran los resultados esperados.

    Es muy frecuente que al saltarnos o evitar alguna comida, a la siguiente comamos de más, y ese sobrante nuestro organismo lo almacene y se deposite como grasa. Es decir, nuestro cuerpo, si todos los días a una cierta hora nota que le falta energía, economiza, gasta menos y almacena el sobrante; y esos resultados se ven alrededor del abdomen, en la grasa abdominal.

    Por lo tanto cuando necesitemos bajar de peso es mucho mejor disminuir la cantidad de alimentos que se comen que saltar alguna comida. Si distribuimos la energía a lo largo del día con las cuatro comidas nuestro metabolismo se mantiene estable y no van a existir excesos de Kcal para almacenar. 

    El desayuno es la comida más valiosa para el organismo humano, ya que luego de una noche de sueño se requieren nutrientes provenientes de toda clase de alimentos a fin de contar con energía y buen humor para emprender exitosamente el día.

    Es común que todos los días salgamos temprano de casa para dirigirnos hacia trabajo, escuela u otros sitios en donde realizaremos actividades físicas e intelectuales, y que nos preparemos para ello sólo con una taza de café, una barra de cereal o, simplemente, nada.

    Sea por desinformación, falta de tiempo, inapetencia o bajar “algunos kilitos”, la mala costumbre de “saltarse” el desayuno tiene consecuencias dañinas para nuestro organismo, que justo en las primeras horas del día requiere energía para actuar con vitalidad. De acuerdo con médicos expertos, nuestra primera comida debe proporcionar 25% de las necesidades nutricionales diarias, ya que se ha comprobado que cuando la aportación es menor, en el corto plazo, disminuyen las funciones del cerebro, generándose irritabilidad, baja concentración y fallas en la memoria.



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